La importancia de los ambientes en el condicionamiento de creencias.

LOS AMBIENTES

¿De qué hablamos cuando hablamos de ambiente?

Llamo ambiente al entorno o al conjunto de situaciones o procesos que se manifiestan en el espacio y se extiende desde la piel al exterior. Para que haya un ambiente en donde yo pueda interactuar, debe haber algo en mí que se define como receptores que pueda decodificar ese ambiente. No cualquier ambiente afecta a todo el mundo. De repente alguien va a la fiesta de un amigo, y no necesariamente se va a emborrachar.
Pero otra persona, en un contexto de fiesta, sí se emborracha. ¿Por qué uno sí y otro no?
Porque uno tiene una determinada historia con el alcohol mientras que el otro no. Hay personas que viviendo en condiciones de hacinamiento pudieron estudiar y desarrollar una carrera universitaria en medio de una familia con mucha escasez económica pero otros en la misma situación no lo lograron nunca. Sencillamente porque tienen distintas decodificaciones a los ambientes. 
No solamente basta que haya un ambiente sino que debe haber cierta predisposición para que el ambiente influencie. Pero, exponerse de forma permanente a un determinado ambiente es muy probable que que termine influenciando a la persona sea cual sea su condición. Uno puede resistir un tiempo una determinada situación externa pero con el proceso del tiempo se vuelve difícil resistir a esas atmósferas.


Entonces,  repasando, tiene que haber un ambiente y cierta codificación para receptar el estímulo. Jugando un poco con la historia,  es algo parecido a lo que le sucedía a Superman con la kriptonita. A él lo debilitaba en gran manera mientras que a otros no ya que él venía de Kripton, una tierra donde este material los afectaba a diferencia de los otros villanos qué eran de otros planetas. 


Leí en una ocasión acerca de un estudio de comportamientos que se hizo experimentando con primates. El estudio consistió en poner a un mono dentro de una habitación en la cual colgaba un cacho de bananas. A su vez, las bananas estaban conectadas a un dispositivo el cual cada vez que el mono intentaba sacar un plátano le disparaba un chorro de agua en la cara. Llegó un momento que de tanto recibir agua en la cara dejó de intentarlo.  Acto siguiente, meten otro mono en la habitación y cuando este va a sacar una banana, el mono que ya estaba en la habitación lo frena y lo golpea para impedir que les tiraran agua. Llegó un punto en que dejó de intentarlo porque cada vez que lo hacía le pegaban. Ahora introducen un tercer primate y cuando este va a querer tocar las bananas los otros dos lo golpean y se lo impiden.
Fueron poniendo nuevos monos y sacan al primero, es decir, al único que había tenido la experiencia del agua y todos los monos, cada vez que uno nuevo se acercaba al cacho de las bananas le pegaban. Ya ningún mono en la habitación sabía lo del agua, pero aún así no permitían que nadie tocara la banana solamente por condicionamiento.


¿A dónde quiero ir con esto? El ambiente genera un condicionamiento de creencias sociales.  Muchas veces vivimos paradigmas dentro del ambiente en que estamos solo por el hecho de estar en ese lugar “en esta casa nadie estudia”, “nadie logró terminar la universidad en esta familia”, “tu abuelo y tu padre fueron alcohólicos por lo tanto vos vas a serlo también…” 
Muchas veces  terminamos siendo presas de las creencias implícitas de los ámbitos en donde nos movemos. Por ende, tenemos que empezar a identificar cuáles son los paradigmas en los ambientes en los cuales nos desenvolvemos.  Construimos creencias en función de los ambientes en los que nos movemos.  Muchas personas minimizan esto y simplemente incorporan las formas y creencias propias del lugar en donde viven.

Extracto del libro  “Higiene mental” del Dr. Sebastián Palermo.