La importancia de desarrollar paciencia.

Diferencia entre ansiedad e impaciencia
La ansiedad también se manifiesta por la inquietud psicomotriz, es decir, la inquietud en los músculos. Las personas están impacientes, se levantan, se sientan, salen, entran, fuman, apagan los cigarrillos, no se pueden quedar quietas en ningún sitio.
El organismo está capacitado para actuar ante el peligro, porque la ansiedad es una emoción de temor anticipado que prepara al sujeto para enfrentar futuros inconvenientes. Entonces se produce la inquietud y el organismo se dispone a proceder, pero, en realidad, no sucede nada específico, ya que todo está en la mente del sujeto que padece esta sensación. Por eso, quienes padecen ansiedad presentan formas de movimientos espontáneos.
Como esa energía es enorme y no va a utilizarse, el organismo la agota con movimientos endógenos como los mencionados y otros: mover las piernas, mover la cabeza, mover los brazos, escribir, correr, hablar, comer.
Es muy importante diferenciar si la persona está ansiosa o inquieta, ya que muchas confunden inquietud con ansiedad. No siempre que alguien esté inquieto significa que está ansioso; pero sí, la mayoría de los que están ansiosos están inquietos.
A veces, las personas están inquietas simplemente porque están impacientes, lo que nos lleva a considerar otro punto. Es común que la ansiedad se caracterice por la impaciencia.
Esto ocurre cuando resulta necesario resolver pronto la situación amenazante —la que genera la ansiedad—, porque el cerebro entiende que hay una resolución inmediata, ya que interpreta lo que percibe como algo peligroso y está en alerta.
Hay otras veces en que las personas asocian ansiedad a impaciencia y a su carácter psicomotriz. Es decir, la impaciencia puede ser producto de la ansiedad, pero no siempre es así. La impaciencia puede ser también la falta de paciencia, un recurso psíquico no desarrollado por la persona, que hace que tenga como característica ser impaciente en todo. Por ejemplo:
—Me dijo que si yo hacía lo que usted me decía, iba a salir de mi situación de consumo. ¿Por qué todavía no puedo dejar de pensar en consumir?
—Porque apenas hace una semana que empezaste el tratamiento.
—¿Y esto cuánto dura?
—Muchos meses, quizá, años.
—No puedo aguantar tanto tiempo.
—¿No puedes o no quieres?
No poder implicaría que la persona puede morir mientras espera el resultado. No querer implicaría que no está dispuesta a invertir ese tiempo, porque exige que el resultado sea mucho más rápido.
O como cuando vamos a comprar pizzas y le decimos al que vende:
—¿Demora mucho una de mozzarella?
—25 minutos.
—¿La podés hacer en 15? Estoy apurado.
—Vemos qué podemos hacer.
—Pero sacala doradita abajo.
—Entonces, va a tener que esperar los 25 minutos.
La paciencia es un recurso psíquico que se desarrolla y que forma parte del aprendizaje para controlar la ansiedad. En los próximos días de este programa, un día, se trabajará exclusivamente sobre este tema.
Extracto del libro “Vivir sin ansiedad”